martes, 14 de junio de 2011

Nuevo proyecto. Espero seguir escribiendo.

Pi-pi
Pi-pi
Pi-pi
Cojo el despertador y lo lanzo estampándolo contra la pared. Mierda, me lo he cargado. Bueno, tampoco me gustaba mucho. Es razonable, teniendo en cuenta que tiene un dibujo de Spiderman y tengo 17 años.
Me levanto de un salto y me pongo los vaqueros desgastados, una camisa de montañero abierta con una camiseta de Hard Rock Café Los Angeles, y mis Converses negras.
Recuerdo cuando vestía como el resto de chicos de mi clase. Llevaba camisetas surferas y vaqueros ‘’cagados’’. Ah, y botas de fútbol. Pero eso pertenece a la época fácil de mi vida. Y digo fácil porque aún no había descubierto lo que me pasa.
Entro en el baño y me paso los dedos por el pelo, alborotándolo un poco. Me miro en el espejo. Mañana tendré que afeitarme.
Cojo el móvil y las llaves y salgo de casa con un bizcochito en la boca. Hoy voy a pasar de ir al instituto. Total, no repetí por no estudiar, sino para librarme de los cabrones que me convirtieron en lo que soy ahora. Puedo aprobar sin estudiar en todo el curso si quiero.
Ya he llegado. Meto la llave, pero la puerta está atascada. Le doy una patada y la abro de par en par. Entro.
-Hola, tíos.
-¿Qué pasa, Guille?
-Tss… ¿Vais a ir a clase?
-No, ¿y tú?
-Paso. Quiero entrenar un rato.
-Ah, OK. Fran acaba de salir de la cámara. Cuidado, quema.
-¿Ya ha estado haciendo de las suyas?
-Sí, hoy le ha dado por meterle fuego a todo.
Miro a Fran. Está tirado en el sofá con los cascos puestos y la música al máximo volumen. Desde que se enteró de que su cuerpo genera llamas hace tres semanas, está todo el día con David y conmigo. David tiene 22 años y ve el futuro. Y yo… Yo… En resumen, que no somos un grupo muy “normal” que digamos.
Entro en la cámara. Todavía puedo notar el calor que ha dejado Fran. Me siento en un sillón de cuero y me concentro. Noto como la sangre recorre las venas y me sube al cerebro. Imágenes del día en el que me caí de la moto me pasan por la mente. Cuando estaba en la ambulancia, un ATS colocó mal en desfibrilador y demasiada corriente me llegó al cerebro. No hay explicación científica, peri mi cerebro mutó. Mejor dicho, mejoró.
-¡Guille! ¡Sal de ahí! Tenemos que entrenar pronto, mi madre no para de llamarme.
-¿Qué quiere tu madre?
-No lo sé.
-¿Y tú eres el que ve el futuro?
Bromeo con él cuando salgo de la cámara. Estoy nervioso. Frenético. Necesito descargar la tensión entrenando. David y yo nos sentamos en el sofá.
-Venga, voy a visualizar en mi mente una imagen. Intenta verla.
-Vale.
Cierro los ojos e intento entrar en su mente. Saber lo que piensa. Pero solo veo negro. Vacío. Pero poco a poco, una imagen va creándose. Los píxeles van tomando forma. Es… No lo veo. Parece… ¿mi madre? ¡Mi madre tirándose a David!
-¡Pero serás degenerado! ¡Capullo!
Me lanzo encima suya y lo inmovilizo mientras nos reímos a carcajadas.

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